Alberto Fernández endureció su posición frente a Cristina Kirchner y crece el pesimismo sobre la unidad

El Presidente defendió a los movimientos sociales luego del ataque de la Vicepresidenta. La fragilidad de la coalición expone las dudas respecto de cómo competirá el Frente de Todos en 2023

Las palabras de Cristina Kirchner conmocionaron al gobierno nacional. Una vez más. Cada vez que la Vicepresidenta lanza misiles sobre la Casa Rosada, el peronismo acelera el ritmo cardíaco como parte de un proceso de enojo, desencanto, sorpresa y desilusión.

A esta altura del 2022, y cuando falta cerca de un año para que se lleven a cabo las próximas elecciones presidenciales, en el Frente de Todos crece, a pasos agigantados, el pesimismo respecto a la posibilidad de mantener unido el espacio para competir frente a Juntos por el Cambio, el principal rival opositor.

“Cada vez que el lío que hay en el Gobierno se calma, aparece ella y pega más fuerte. La estrategia de Alberto de no hablarle parece que la enoja más”, reflexionó uno de los líderes de las organizaciones sociales más grandes, que fueron cuestionadas por la ex presidenta en el acto de Avellaneda del último lunes.

La relación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner sigue congelada. Está carcomida por una interna sin final, que se profundiza semana a semana y que deterioró la estructura del Frente de Todos. En la coalición aumentó el desconsuelo sobre el futuro político luego del discurso de la titular del Senado. La mayoría de las proyecciones son negativas y difusas.

Dentro el kirchnerismo hay dirigentes que no comparten las formas que tuvo el discurso de la Vicepresidenta. Asumen, en un rasgo autocrítico, que daña al mismo Gobierno que ella integra. Aún teniendo razón en puntos como la necesidad de poner una limitación a las importaciones. Al final del camino, la única justificación que encuentran es que el estilo de CFK es ese. No hay una segunda versión.

“No está bueno este momento. Nos estamos pegando un tiro en el pie todo el tiempo. Hay que tener otro espacio de discusión que no sea a través de los medios de comunicación”, sentenció un importante intendente peronista del conurbano. Ese espacio es una mesa nacional del Frente de Todos, modelo que se intentó llevar adelante en la provincia de Buenos Aires pero que, meses después, se diluyó y quedó únicamente como método de presión hacia Alberto Fernández.

En la Casa Rosada hace tiempo que descartan la posibilidad de institucionalizar la coalición. No está dentro de la agenda presidencial, pese a los pedidos del kirchnerismo y el massismo, donde están de acuerdo en la necesidad de generar una mesa en la que se pueda discutir el rumbo de la gestión y que el pase de facturas K llegue en forma privada, en vez de mediática.

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