El Hospital Rawson, premiado a nivel latinoamericano

Los dos trabajos seleccionados son cirugías endoscópicas realizadas en dos pacientes pediátricos y fueron elegidos entre hospitales de toda Latinoamérica, incluso sobre centros de gran trayectoria a nivel pediátrico como pueden ser el Garrahan, el Gutiérrez y el Ludovica, por lo tanto tiene gran relevancia internacional.

 

En ambos pacientes se mejoró la calidad de vida, evitando una cirugía de mayor morbimortalidad, siendo las primeras terapias realizadas en el país con buenos resultados y posiblemente en Latinoamérica, abriendo la puerta a otras nuevas terapias por vía endoscópica para más pacientes.

 

Los casos presentados

El Dr. Néstor Lucero, médico gastroenterólogo pediátrico, quien además viajó Ecuador para recibir el premio, nos explica que el caso premiado en el Congreso trata sobre un paciente de 10 años con diagnóstico de Atresia de esófago y estenosis esofágica. Luego de dilataciones recurrentes sin respuesta clínica, se decide realizar terapia incisional con cortes de esófago.

 

En este caso se trata de un paciente que trae este problema desde su nacimiento. La atresia se produce cuando no se unen bien los cabos, es decir los extremos del esófago. A veces quedan muy separados y cuando se los quiere unir mediante una cirugía se genera un estiramiento que termina alterando la anatomía y es lo que sucedió en este caso. El paciente estuvo muy grave en su momento, tenía un promedio de una a dos internaciones por mes, lo cual es mucho. Las consecuencias postquirúrgicas llevan a que el esófago se cierre y cada vez que el paciente quiere comer se atora si come un poquito de más, lo cual genera una morbilidad permanente.

 

Frente a esta situación se plantea en Cirugía el hacer un reemplazo con otro órgano. Era un panorama muy complejo y con pocos antecedentes de buenos resultados. Ante eso se optó por realizar dilataciones periódicas, pero tampoco dieron resultado.

 

La opción fue trabajar en la posibilidad de una cirugía haciendo cortes de manera endoscópica. Hubo que conseguir instrumentales, preparar a todo el equipo, incluso se practicó con tripas de cerdo, y recién después llegar al paciente con una preparación óptima. Fue un camino de mucha formación que implicó también mucho esfuerzo económico.

 

Se comenzó a trabajar los cortes en forma seriada, lo cual es novedoso. Con esos cortes seriados seguidos de dilatación el esófago fue alcanzando el largo y la forma adecuados, lo cual también implicó un gran esfuerzo de los padres porque tenían que traer al paciente cada quince días, fue un compromiso mutuo. El resultado fue bastante bueno, todavía faltan dos fases de terapia pero el esófago ya está alcanzando su forma y tamaño adecuados.

 

Ya con esto el paciente ha empezado a aumentar de peso, comenzó a recibir alimento líquido y sólido, lo cual es parte de los objetivos que buscábamos. Es un buen resultado conjunto, el éxito terapéutico está basado no solamente en la técnica quirúrgica sino también en el compromiso del paciente, de la familia, del hospital y del equipo médico.

 

Los resultados no sólo se evalúan en la situación clínica del paciente, sino también en su progreso psicológico y social, lo cual se sigue monitoreando. Ha sido un éxito terapéutico porque se partió desde un pronóstico sombrío, con una cirugía con alto riesgo de morbimortalidad hasta llegar a un paciente que está subiendo de peso y comienza a alimentarse casi normalmente, con menos inflamaciones, con menos posibilidades de sufrir problemas psicológicos. Desde esa perspectiva el resultado está siendo extraordinario.

 

El otro caso es de un paciente de 5 años, secuelar neurológico que luego de varios episodios de hemorragia digestiva requirieron internación en Terapia Intensiva en reiteradas oportunidades. Se diagnostica una esofagitis grave y luego de un manejo multidisciplinario se decide realizar una terapia anti reflujo por vía endoscópica.

 

El paciente llega muy desnutrido, con hemorragias digestivas que necesitaron de transfusiones, terapias con un alto riesgo inicial. Tenía un caso de reflujo grave y había que alimentarlo por gastrectomías. La decisión fue operarlo y realizar una cirugía anti reflujo. Se hace la gastrectomía y surge la posibilidad de una terapia endoscópica antes de una terapia quirúrgica. En ese momento el paciente es adoptado, lo cual mejora su situación social porque está mejor cuidado y mejoró mucho su peso porque empezó a recibir la medicación que antes no se la daban. Entonces pasó de ser un paciente postrado a un niño que está sentado, sonríe, es muy importante.

“Esta terapia endoscópica anti reflujo la adquiero en un curso que hice en España”, comenta el Dr. Lucero, “donde ya se plantea que esta terapia sea un paso previo a una cirugía mayor”. La terapia consiste en ir haciendo cortes en el lugar que comunica el esófago con el estómago para que luego de la cicatrización se genere un anti reflujo interior. Es una terapia muy novedosa, posiblemente seamos los primeros en Latinoamérica en realizarla. Con ella tratamos mucosa y submucosa sin tocar músculo, con lo cual si no mejora el reflujo el cirujano puede optar en un futuro realizar una cirugía sin complicaciones.

 

Participaron en las dos cirugías el servicio de Cirugía Pediátrica, conducido por el Dr. Pablo Medard, por el servicio de Gastroenterología los Dres. Juan Fasano, Néstor Lucero y Mariela Bustos, además del trabajo multidisciplinario de muchas áreas asistenciales y administrativas del Hospital.

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