La justicia de Brasil ratificó hoy en segunda instancia un fallo que condenó al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva a más de 17 años de prisión por corrupción pasiva y blanqueo de capitales, se informó oficialmente.

Por unanimidad, los tres jueces de la octava sala del Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región rechazaron -en teleconferencia, debido a la pandemia de coronavirus- la apelación de la defensa de Lula y confirmaron la condena impuesta en febrero de 2019.

El ex mandatario había sido sentenciado a 17 años y un mes de cárcel por un tribunal que consideró probado que recibió de las constructoras Odebrecht y OAS obras valuadas en unos 175.000 dólares en una casa de campo suya en el estado San Pablo, a cambio de favorecerlas con la concesión de contratos con la petrolera estatal Petrobras.

Uno de los magistrados de ese tribunal, Joao Gebran Neto, consideró que los abogados de Lula procuraban un nuevo debate sobre “lo que ya fue decidido”, según un comunicado de esa corte citado por la agencia de noticias EFE.

El ex presidente criticó el fallo, aunque dijo que “lo esperaba”, y agregó en sus cuentas en redes sociales: “Ellos serán desenmascarados. Yo espero estar vivo para verlo. Soy de una tierra en la que nos gusta pelear mucho.”

Además de esta condena, sobre Lula pesa otra a ocho años y 10 meses de prisión por haber aceptado que OAS le refaccionara un departamento de tres pisos en Guarujá, en la costa de San Pablo, también a cambio de favores a la constructora.

Por esta última sentencia, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) pasó 580 días en la cárcel y fue liberado en noviembre pasado, cuando el Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) consideró inconstitucional que una persona fuera a prisión sin haberse agotado todas las instancias posibles de apelación.