El presidente Jair Bolsonaro volvió a amenazar las compras de trigo argentino y afirmó que quiere sembrar este cultivo en el norte para dejar de «depender» de los envíos de nuestro país.

«Podemos ampliar mucho más el agronegocio brasilero, usar la región del Matopiba para plantar trigo porque somos muy dependientes de la Argentina», dijo.

Según explicó, los técnicos de la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria indicaron que dicha región que abarca los estados de Bahía, Tocantins, Piauí y Maranhao, es «un lugar ideal», para la siembra de trigo.

El ex militar viene dando señales de disminuir el vínculo económico con Argentina incluso desde antes de asumir la presidencia y en ese sentido, el trigo siempre fue señalado como el producto potencialmente más afectado.

En un principio, acordó comprarle a Estados Unidos un cupo de 750 mil toneladas sin arancel, lo que violaba claramente los acuerdos del Mercosur, que establecen un tributo del 10% para las importaciones de trigo extra bloque.

La semana pasada amplió ese cupo en 45 mil toneladas mediante un anuncio de la Cámara de Comercio Exterior (Camex) y remarcó que pretende reducir la participación argentina en la provisión de trigo brasileño, que en estos momentos alcanza el 85%.

Para los productores locales se trataría de un golpe tremendo, ya que destinan la gran mayoría de las ventas externas a dicho mercado.

En otro claro gesto contra Alberto Fernández, Brasil también acordó con China una compra de peras que pone en jaque al Alto Valle del Río Negro y adelantó que negociará un acuerdo de libre comercio con el gigante asiático, otra medida incompatible con la constitución del bloque sudamericano.

Fortalecido por la asunción de Lacalle Pou en Uruguay, Bolsonaro está decidido a avanzar en una fuerte reducción del Arancel Externo Común, una idea que comparten todos los miembros del bloque, salvo Alberto Fernández, que piensa adoptar exactamente el camino inverso.