La compañía de una mascota resulta fundamental en la vida de las familias. Una vez que se abren las puertas de la casa para recibir a un nuevo integrante, ya no hay vuelta atrás: el cariño por ese animal crece cada día. Pero cuando esa familia está conformada por más de 100 bomberos voluntarios y ese hogar es, nada más y nada menos, que el cuartel central en San Isidro, el amor se multiplica.

Bombi, también conocida como “la bomberita de cuatro patas”, se robó el corazón de todos los voluntarios sanisidrenses hace 17 años. Su historia recorrió el mundo gracias a un video que se viralizó en Facebook y que alcanzó cuatro millones de interacciones en las redes. “En 2003, encontramos una cachorra atropellada por un auto en la puerta del cuartel. Inmediatamente la subimos a una de nuestras unidades y la llevamos a una veterinaria en Beccar”, recuerda Gustavo Durante, segundo jefe del cuerpo de bomberos. Y añade: “Le hicieron las curaciones, rápidamente se recuperó y se quedó con nosotros”.

Aunque muchos perros callejeros pasean por la puerta de los destacamentos en busca de comida, Bombi se instaló allí para siempre. “No podemos hacernos cargo de todos los animales que no tienen hogar, pero tratamos de encontrarles una familia. Sin embargo, ella eligió permanecer con nosotros”, explica Durante.

Los bomberos aseguran: “Calculamos que debe tener unos 20 años. Siempre decimos que es como Mirtha Legrand porque a pesar de su edad se mantiene muy activa”. Luego de tantos años compartidos, les resulta inevitable recordar sus primeros días en el cuartel. “Tenía manías de cualquier cachorro que vivió en la calle, le gustaba jugar con la basura y era muy inquieta. Pero poco a poco la fuimos educando”, cuentan.

En ese sentido, afirman que “se volvió una más”. Es que a pesar de estar rodeada de tantas personas, la mascota reconoce a la perfección a cada uno de los bomberos. “Es una gran compañía para el personal, interactúa con todos, participa de los desfiles y la llevamos a los operativos”, describe el segundo jefe del cuerpo.

El personal sostiene: “Hace todo con nosotros, solo le falta hablar. Hasta tiene su lugar en el camión de bomberos”. Para los voluntarios, no es extraño que Bombi viaje a los incendios, accidentes o rescates. “Muchas veces se mete dentro de lugares donde hay fuego, pero por su instinto animal siempre sale ilesa de todo. Pareciera que ella también quiere ayudar y salvar vidas”, comenta Gustavo. Y dice entre risas: “Cuando terminamos nuestro trabajo y nos estamos por ir, a veces ella sigue dando vueltas por la zona. Pero tocamos la sirena y vuelve corriendo para regresar todos juntos al cuartel”. Gracias a su fiel aporte, los voluntarios la nombraron suboficial del cuerpo de bomberos.

A pesar de ser muy querida por sus dueños, también se ganó el cariño de todo el barrio: “Es muy famosa en San Isidro, es nuestro ícono. Como es muy guardiana, siempre se sienta en la puerta del cuartel y todos los vecinos pasan a saludarla”. No obstante, su historia llegó a millones de usuarios alrededor del planeta que escribieron mensajes para Bombi. “Hicimos un video contando cómo fue rescatada, lo compartimos en Facebook y de repente tuvo más repercusión que la propia institución de los Bomberos Voluntarios”, señala Durante.

En plena pandemia por coronavirus, las guardias en el cuartel resultan solitarias. La semana pasada fue incluso peor: un destacamento cerró por un caso sospechoso de covid 19 dentro del personal. Aunque el servicio ya opera con normalidad, la presencia de Bombi hizo todo más ameno. “Ya no juega entre los camiones, pasa más tiempo tirada y creemos que está viendo poco. Pero se maneja a la perfección por el cuartel, subiendo y bajando en ascensor”, admite el jefe. Y concluye: “Es muy querida, es parte de nuestra gran familia”.