A solo ocho días de abandonar la Casa Blanca, y en lo que fue su reaparición pública tras el violento asalto al Capitolio por parte de sus seguidores, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió profusamente al mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador, y rechazó la posibilidad de que vaya a ser removido del cargo antes de tiempo como impulsan los demócratas, quienes promueven un segundo juicio político, esta vez por incitación a la insurrección.

 

Trump hizo este discurso en la frontera sur con México, en la región del Valle del Río Grande, en el estado de Texas, en lo que es el comienzo de su «gira de despedida», que busca resaltar los presuntos logros de su administración, en medio de las críticas (muchas provenientes de su propio partido) por su rol en el «acto de sedición» contra el Poder Legislativo, como lo describió el presidente electo Biden, el pasado miércoles en la capital del país.

 

Quiero dar las gracias al gran presidente de México, él es un gran caballero, un gran amigo mío. El presidente Obrador, es un hombre que sabe lo que está ocurriendo, ama a su país y también ama a los EEUU

 

El presidente estadounidense evitó hacer cualquier tipo de autocrítica y por el contrario se mostró desafiante. Pero su foco estuvo puesto en alabar la construcción de más 640 km de barrera con México, a la que tildó de «obra extraordinaria» que la administración Biden no querrá tirar abajo.

 

«Decían que no podríamos, pero lo hemos logrado. Una de las infraestructuras más grandes del mundo», dijo Trump, quien aseguró que el próximo gobierno demócrata no tendrá «excusa alguna» para deshacerse del muro debido a su supuesto gran éxito.

 

«Nosotros entendimos la importancia de la seguridad nacional. La población hispana también entiende esto, no por nada gané en este estado con amplia ventaja», afirmó.

 

En ese sentido, agradeció la colaboración del gobierno mexicano en la tarea, aunque en la práctica no fuera a través del pago del muro, como Trump prometió, sino enviando miembros de la Guardia Nacional a cuidar la frontera y aceptando ser un país de espera de los migrantes que buscan asilo.

«Quiero dar las gracias al gran presidente de México, él es un gran caballero, un gran amigo mío. El presidente Obrador, es un hombre que sabe lo que está ocurriendo, ama a su país y también ama a los EEUU», dijo sobre el líder de la 4T.

 

Y añadió: «Quiero dar las gracias por su amistad y su relación profesional de trabajo conmigo. Tenemos 27 mil soldados cuidando esta frontera durante los últimos dos años, nadie pensó que eso sería posible».

 

Sin embargo, no todos fueron rosas. Hablando sobre lo conveniente que es el muro fronterizo en plena pandemia, dijo que la barrera había «ayudado» a detener el ingreso de personas infectadas con Covid-19 (Trump lo llamó «la plaga china») provenientes de México. «Nosotros de este lado estamos en buena forma, del otro lado les está golpeando duro», dijo.

 

El republicano se refirió además a los pedidos de removerle de la Casa Blanca antes de que termine su mandato invocando la 25 enmienda y el proceso de juicio político que promueven los demócratas por instigar los hechos violentos en el Congreso, aunque sin atisbos de autocrítica.

 

Trump dijo que creía en la ley y en la paz, y no en la violencia y en los motines, y dijo que no corría ningún riesgo es ser removido invocando la 25 enmienda, y que un nuevo juicio político provocaría «más dolor».

 

«Este fraude de juicio político es una continuación de la mayor de brujas en la historia de nuestro país», acusó Trump, utilizando uno de sus ya habituales latiguillos. Pese a sus dichos, a miles de kilómetros de allí, en Washington, los demócratas continuaban trabajando en su impeachment, que podría ser votado en la Cámara de Representantes tan pronto como mañana, lo que convertiría a Trump en el primer presidente en la historia de los EU en enfrentar un juicio político en dos oportunidades.