Como jugando y a su ritmo, la pequeña Zoe, de 6 años, carga tierra en su balde. Está junto a su padre Mario, que no para de trabajar para levantar una habitación de adobe en la que pueda vivir su familia que perdió todo en el terremoto del lunes pasado.

Mario Alberto González es el padre de Zoe. El hombre contó que la comuna les llevó tierra para comenzar con la reparación y construcción de viviendas. Él se puso de inmediato a trabajar.

Lo primero fue limpiar el terreno, sacar los escombros de la casa caída y salvar lo que se puede usar de vuelta. Luego comenzó el proceso de carga de la tierra para hacer los nuevos adobes. «Yo estaba trabajando y ella se vino solita a ayudarme», contó Mario mientas la nena seguía ayudándolo.

El hombre dijo que vive con sus hijos y su pareja en el asentamiento que fue uno de los lugares más afectados por el movimiento telúrico. Después del terremoto, además, la familia decidió darle una mano a unos vecinos que se quedaron sin nada y los alojó en lo que quedó de su casa.

Mario relató que no para en todo el día para avanzar rápido con la construcción de su casa porque necesita volver a trabajar rápidamente. El albañil explicó que levantar la habitación le puede demorar unos cinco días en los que no podrá salir para buscarse «el puchero».

Durante estos días en los que el padre de familia no podrá salir a trabajar, se las ingenian para comer lo que puedan. «Son unos días de comer unos fideitos blancos y aguantar hasta que termine de hacer la pieza», aseguró el hombre resignado.

El hombre agregó que él sabe de albañilería y de plomería e instalaciones de servicios, además de cualquier changa que surja. El problema es que lo que gana no le alcanza para pagar un alquiler que como mínimo ronda los $9.000.

«Está dura la calle, hago dinero para comer nada más, no me alcanza para comprarle ropa o calzado a los niños. Igual hay que seguir luchando, no nos queda otra, hay que tirar y no bajar los brazos. La vida del pobre es así», concluyó el trabajador mientras seguía cargando tierra.

fuente: diario huarpe