La Reina Isabel II cumple 95 años. Una fecha que desde el comienzo de su reinado siempre se ha celebrado efusivamente pero que este año la monarca vivirá de manera mucho más íntima. Primero, porque las actuales restricciones en Reino Unido no permiten grandes fastos ni de carácter público ni de carácter privado. Pero sobre todo, porque la muerte de su marido Felipe de Edimburgo ha dejado a la reina en un estado de ánimo que no invita a ello. De hecho, sigue de luto.

Es por eso por lo que la monarca ha pedido al gobierno británico cancelar todos los actos en su honor que normalmente se llevaban a cabo el día de su cumpleaños, como por ejemplo no lanzar salvas de cañón desde la Torre de Londres.

Aunque no es eso el cambio más significativo de su cumpleaños que notaremos. Al fin y al cabo, esas salvas solo las podían escuchar los residentes en la capital británica. Pero había otra tradición que si llegaba a todos los rincones del mundo: publicar un nuevo retrato de la monarca. Algo que tampoco veremos por primera vez desde que arrancó su reinado.

En cualquier caso, esta alteración temporal de las tradiciones no significan para nada que la reina se haya encerrado en soledad a pasar su luto. Según se ha sabido, después del funeral del pasado sábado Isabel II se ha refugiado en el Castillo de Windsor junto a su fiel personal de servicio y sus tres corgis.