Un hombre pasó 21 años preso por un crimen que nunca ocurrió

El mexicano Manuel Valdovinos fue torturado para que confesara un crimen que no cometió. Tras pasar 21 años en la cárcel por asesinato, fue beneficiado por una ley de amnistía y salió libre. Pero esta medida legal no le quitó los “antecedentes penales”. Para la justicia sigue siendo un hombre con un pasado criminal.

Pero Valdovinos, un humilde profesor de música, nunca cometió un delito. Es inocente. Fue condenado en 2003 por matar a un joven de su edad. Tres años después se descubrió que el cuerpo no se correspondía con el de la víctima. Pero igual siguió detenido. Hasta ahora… cuando su familia halló al joven “asesinado”, vivo, en Estados Unidos.

El hombre recuperó la libertad el sábado pasado. Este martes habló con la prensa y contó su triste historia. En un breve relato, contó que las autoridades ni siquiera le pidieron perdón y denunció que además le quedaron “antecedentes penales” que le impiden aspirar a algunos trabajos.

“Esto no fue una reinserción, fue una burla”, afirmó.

Manuel Valdovinos fue liberado mediante una ley de amnistía tras 21 años encarcelado por un asesinato que no ocurrió (Foto: EFE/ Mario Guzmán).

La campaña por su liberación

Después de encontrar a la “víctima” en Estados Unidos, la familia comenzó una campaña para pedir por la liberación de Valdovinos.

Los reclamos llegaron hasta el Congreso Nacional. Entonces el 27 de mayo pasado el diputado Pedro César Carrizales, conocido como El Mijis, y el activista Bryan LeBaron, iniciaron una huelga de hambre frente el Palacio Nacional, donde reside el presidente Andrés Manuel López Obrador, para exigir la liberación de Valdovinos.

Tras analizar el caso, la Comisión Especial de Seguimiento a la Ley de Amnistía del Estado de México determinó la liberación inmediata de Valdovinos, quien fue recibido por sus familiares a las puertas del penal de Almoloya de Juárez.

En sus declaraciones a periodistas, dijo que “México es un país donde la justicia está al revés. Los que debemos tener justicia tenemos evasiones y arbitrariedades. Si ellos no ejercen presión con la huelga de hambre, yo no estoy aquí hoy”, aseguró.

Cómo fue el caso

Valdovinos se desempeñaba como profesor de música en la ciudad de Texcoco, en las afueras de Ciudad de México. El 26 de mayo de 2000 fue detenido. Para su sorpresa se lo acusaba de asesinar a un joven. Tenía entonces 21 años.

Según denunció, ocho agentes de la Policía Judicial ingresaron violentamente a su domicilio y le arrancaron una confesión bajo tortura. El diario La Jornada reveló que “en una bodega lo colgaron de unas cadenas, lo golpearon y le dieron descargas eléctricas, luego lo metieron a una tinaja de agua helada para que no se notaran las agresiones”.

Antes de la medianoche fue presentado ante el Ministerio Público con una confesión hecha a mano por los propios policías y firmada por Valdovinos tras la tortura.

El hombre siempre alegó ser inocente. Pero en 2003 fue condenado a 41 años de prisión. Pero tres años después se comprobó, a través de pruebas de ADN, que el cadáver no correspondía a la supuesta víctima de Valdovinos.

Sin embargo, la Justicia desestimó las pruebas y el hombre permaneció encarcelado durante otros 18 años hasta que su familia finalmente halló en Estados Unidos a la persona que supuestamente había asesinado hace dos décadas.

Valdovinos dijo que en sus años en prisión vio a “mucha gente que sin sustento legal tenía su libertad”. Incluso, dijo que su padecimiento fue tan grande que hubiera preferido “haber quedado muerto” en la sala de torturas.