Se incendió una carnicería y la policía debió disparar postas de goma para evitar que la saqueen

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«Si viniste en auto te recomiendo que te vayas ahora porque te lo van a hacer mierda«. La advertencia sale de la boca de un policía armado con una escopeta para este cronista, mientras a un costado rebotaba un par de veces en el asfalto una solitaria piedra.

Alrededor, decenas de adolescentes y otros vecinos curiosos se amontonaban mientras miraban lo que hacía de forma apresurada el damnificado con una persiana.

Unos minutos después, la advertencia de ese uniformado comenzaba a tornarse realidad: varias pedradas volaron hacia los efectivos que custodiaban la escena y los disparos al aire y al piso no tardaron en llegar.

Al menos fueron cuatro los escopetazos de los policías que estaban en el lugar para disuadir los ánimos de alguno que otro revoltoso que, aparentemente, tenían todas las intenciones de aprovechar la ocasión para saquear el comercio afectado.

Eso fue lo que en resumidas cuentas pasó en la noche de este domingo luego de que un trozadero en una villa de Santa Lucía casi se incendiara. Tras el rápido accionar de los bomberos, el damnificado llegó a la carnicería para limpiar y cerrar de nuevo el lugar.

Tras apagar el fuego, la dotación de bomberos salió rápidamente del lugar. Algunos vecinos dijeron que fue para evitar que los apedrearan.

Y mientras eso pasaba, algunos amigos de lo ajeno aprovecharon para intentar espantar a la policías a piedrazos.

Por otro lado, varios vecinos y vecinas se quejaron de la inseguridad que azota esa villa a cualquier hora del día. En esta nota, todos los detalles.

Incendio, pedradas y tiros

Alrededor de las 21.46, una dotación de bomberos de la Policía y otra de los Voluntarios de Santa Lucía acudieron a un incendio en el Trozadero Urquiza, ubicado en el corazón de la Villa Urquiza.

Ese comercio está situado en la esquina Suroeste de calles Urquiza y Berisso y los llamados fueron realizados por algunos de los vecinos que viven a metros del local.

El trozadero pertenece a Javier García y reconoció a este diario que cuando le avisaron unos vecinos del incendio «llegué en menos de cinco minutos y eso que vivo en el barrio CGT Chimbas«.

Javier García trata de cerrar apresuradamente la persiana de su comercio, mientras alrededor se empezaban a amontonar los vecinos. Algunas personas se acercaron y le ofrecieron un alargue y ayuda al damnificado.

Los que también llegaron a la escena fueron los policías de la Subcomisaría Santa Lucía Este. García le contó a este medio que «un cortocircuito en el aire acondicionado fue lo que causó todo esto. Por suerte no se me quemó la mercadería. Solo el aire y una panera«.

Eso sí, el local quedó con restos de humo y el techo hollinado producto de la combustión de esos elementos.

Durante esa breve entrevista, la escena comenzó a llenarse de vecinos, principalmente, de adolescentes. Algunos de ellos lanzaron algunas piedras contra los efectivos y eso derivó en que hubiesen al menos cuatro itakazos al aire por parte de los uniformados.

Mientras todo eso pasaba, una vecina se quejó de la inseguridad en la villa. «Acá ya te roban a cualquier hora. Ahora estos pendejos moqueros salen a robar en la mañana y como ahora pasa el colectivo por la villa aprovechan para asaltar a cualquiera. Los otros días tiraron a un hombre al piso para robarle el celular«, expresó la mujer, que pidió reserva de su identidad.

El momento en que la Policía disparaba al aire y dispersaba a la gente del radio del trozadero incendiado. Adentro, el comerciante y un grupo de allegados limpiaba a contrarreloj para cerrar todo.

Otra vecina dijo que «el día del Censo a un chico le quisieron robar. Pobrecito, andaba muy asustado. Pregunto: si saben que esta villa es peligrosa, ¿por qué mandan a la gente a censar sin custodia policial? ¿en qué cabeza cabe? Si mire los bomberos, se fueron rapidísimo porque seguro no querían que los apedrearan«.

Un vecino que charló con este diario comentó que García «estaba apurado por cerrar porque mire como se están amontonando todos los pendejos. Se le quieren meter a robar, le quieren saquear el negocio. Por eso la Policía está cuidando para que no pase eso».

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