Un profugo del penal de Chimbas, dio varios DNI y se quemó todas las huellas dactilares

Ya de entrada ese sujeto demostró que algo estaba ocultando. Al ver al patrullero del Comando Radioeléctrico acercarse hacia él apuró la pedaleada, pero de poco le sirvió intentar huir.

Cuando lo interceptaron, los uniformados notaron la segunda cosa sospechosa en ese hombre: dio varios nombres, como también un par de números de documentos de identidad.

No hubo caso. Los efectivos no lograron establecer frente a quién estaban. Eso, sumado a que el sujeto se molestó bastante con la entrevista policial derivaron en su traslado a la Comisaría 2da de Concepción, en Capital.

Y allí descubrieron la tercer cosa llamativa acerca de ese sujeto. Según la Policía, ese hombre no tenía huellas dactilares y detectaron que había realizado una maniobra brutal para borrarlas.

Finalmente, los uniformados descubrieron con quien estaban lidiando y allí entendieron toda la secuencia que había orquestado el sospechoso.

Este llamativo episodio ocurrió a las 17 del domingo mientras una patrulla del Comando recorría la zona de calle Correa, antes de Catamarca, informaron fuentes policiales a este diario.

Los policías vieron a un sujeto en bicicleta que aceleró la marcha al verlos. De hecho, ese hombre intentó perderlos, pero de poco le sirvió haber intentado esa maniobra, precisaron en la fuerza.

Al entrevistarlo vieron las pocas ganas de cooperar del «ciclista». Fuentes policiales informaron a este medio que el sujeto dio varios nombres y DNI. Es más, uno de los números de DNI que dio no existía y más tarde, los pesquisas descubrirían que la segunda secuencia de dígitos que brindó pertenecía a un hermano suyo.

Como su postura era demasiado sospechosa y además se molestó, lo metieron al patrullero junto con la bicicleta en la que se movilizaba.

Ya en la sede de la Seccional 2da intentaron identificarlo a través de sus huellas dactilares, pero fue imposible. En la Policía aseguraron que no tenía ninguna, ya que se las había borrado con fuego. Es decir, se las quemó.

En el medio de esa situación, el sospechoso también afirmó haber perdido su Documento Nacional de Identidad. Para ese momento, los policías ya estaban seguros de que el motivo de sus evasivas respuestas tenían un fuerte trasfondo. Y así fue.

Un rato después, los efectivos descubrieron el porqué de las esquivas respuestas y la brutal decisión del hombre por erradicar cualquier indicio físico que lleve a identificarlo.

Fuentes policiales indicaron a este diario que su verdadero nombre era Alfredo Mauricio Ovalle (46) y que era un reo del Penal de Chimbas que desde más de un año faltaba de esa ciudad carcelaria. A esta identificación llegaron gracias a los registros fotográficos de algunas de sus múltiples caídas y otros expedientes policiales.

En la Policía precisaron que Ovalle cuenta en su historial delictivo con un frondoso prontuario y que había sido beneficiado por el Juzgado de Ejecución Penal con el beneficio de las salidas transitorias. Pero aprovechó ese beneficio para no regresar más a la cárcel.

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